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Historia
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ÉPOCA
MUSULMANA
A
partir del año 711 tiene lugar la invasión árabe
de la Península Ibérica y la conquista del territorio hispano
por los musulmanes procedentes del Norte de África. La inestabilidad
del poder político visigodo facilitó el rápido avance
de los nuevos conquistadores. Es en este momento cuando se considera que
entramos en el período medieval.
La Península quedó bajo el control político de una
población reducida, que poseía en su cultura unas características
que la diferenciaban de los habitantes hispanogodos. Con el tiempo, se
constituyó la cultura hispanomusulmana asentada en un territorio
que pasó a denominarse al-Andalus. Este territorio se hallaba dividido
para su administración en algo que podríamos asimilar con
la provincia de la actualidad. Recibía el nombre de kura. Cada
una de ellas se dividía a su vez en distritos o iqlims, cuya capital
coincidía con un núcleo de población importante o
alguna fortaleza. Eran unidades administrativas y fiscales que normalmente
soportaban una gran densidad de población y poseían una
economía fundamentalmente agrícola. Junto con los distritos
existían otras unidades administrativas más pequeñas
denominadas yuz, con poblamiento de base tribal, orientado hacia la ganadería,
de carácter comunitario y exento de tributos (ESCOBAR
CAMACHO, 1985).
Es casi al comienzo del período musulmán cuando, por primera
vez, encontramos una alusión clara a Palma como núcleo urbano,
puesto que San Eulogio de Córdoba la cita, en el año 855,
con el nombre de Palma al narrar el martirio de los mozárabes Amador,
Pedro y Luis. Según San Eulogio, el cuerpo del mártir Luis
fue hallado en el “vicus” de Palma, del que se afirma pertenecía
a la antigua provincia de Itálica.
Hacia el siglo X, Palma del Río se situaba, desde un punto de vista
administrativo, en el extremo Suroeste de la kura de Córdoba, justo
en el límite con la kura de Carmona y la de Écija. No sabemos
dentro de qué iqlim estaría situado, pero las fuentes musulmanas
nos localizan a dos muy cercanos: Lawra, cerca del arroyo de Guadalora
y al-Sadif, que algunos han querido ver en la zona de Peñaflor.
(ARJONA CASTRO, 1982). Con el transcurrir de los acontecimientos históricos,
esta división se verá modificada. La caída del imperio
Omeya, el efímero control del territorio por las taifas, el poder
de los almorávides y más tarde de los almohades, serán
sus artífices.
El nombre de Palma aparece de nuevo citado por Ibn Sahib al-Sala, cuando
cuenta el episodio de la incursión de las milicias de Ávila
en estas tierras en el año 1173.
Desde el punto de vista arqueológico se conoce poco del período
musulmán, pues han sido escasas las investigaciones. Una excavación
llevada a cabo en el cerro de Belén ha permitido documentar una
ocupación importante entre los siglos X y XI.
De cualquier forma, el legado arquitectónico más importante
lo constituyen el recinto amurallado y la alcazaba o castillo, de la que
sólo se conservan los restos de las torres. El castillo se atribuye
a época almorávide, finales del siglo XI y primera mitad
del XII, mientras que las murallas son de época almohade, segunda
mitad del siglo XII.
Estas murallas se componen de amplios lienzos fortalecidos con torres
adosadas, de las que aún se conservan la mayor parte. La altura
de la muralla oscila entre los 6 y 8 metros. Tiene un adarve protegido
por almenas rectangulares y todo el recinto está construido con
tapial.
El conjunto tenía dos puertas, ambas en recodo, sistema que permitía
una mejor defensa frente al enemigo. La situada en el lado Norte se alojaba
en un torreón octogonal fuertemente protegido. Hoy se encuentra
formando parte de la Capilla de Nuestra Señora de las Angustias.
La otra puerta se localiza en un torreón situado en el lado Este
del conjunto.
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