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ÉPOCA VISIGODA
Durante el siglo V d. C., el poder romano se desintegró en Hispania y poblaciones llegadas de fuera de las fronteras del Imperio se instalaron en la Península. La irrupción de los pueblos germánicos trajo consigo la llegada de aspectos culturales que contrastaban con los de la población hispanorromana asentada en este territorio. No obstante, estas influencias se diluyeron mucho, sobre todo en las zonas rurales, ante el gran peso de la cultura hispanorromana. En la Bética, los grandes propietarios rurales, residentes en las villas, se opusieron durante el siglo V y buena parte del VI al control por parte de la élite visigoda. Esta oligarquía hispanorromana, ya convertida al catolicismo, terminó aliándose con la aristocracia visigoda cuando se produjo la conversión de los visigodos al catolicismo en el 589 d. C., tras el Concilio de Toledo.
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