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PUENTE DE HIERRO DE PALMA DEL RÍO |
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CONSTRUCCIONES PÚBLICAS EL PUENTE DE HIERRO DE PALMA DEL RÍO Rafael L. Nieto Medina
Introducción El puente de hierro de Palma del Río (declarado B.I.C., BOJA 11/07/98) se encuentra enclavado en un terreno de vega del Guadalquivir. Esta situación hizo necesaria la creación de dos estribos hasta el cauce del río, siendo el situado al sur muy largo para poder elevar el puente y salvar la zona inundable.
Los antecedentes del paso del Guadalquivir A. Las barcas Fray Ambrosio de Torres y Orden nos describe la peculiar ubicación geográfica de Palma del Río: "Cerca del sitio donde el galano de los ríos, el Genil, tributa y reparte generosamente en sus riberas los últimos alientos de sus rápidas corrientes, y perdiendo el nombre de Genil se hace uno mismo con Guadalquivir, entrando en él por la siniestra de sus corrientes para pagar juntos y unidos al César de los ríos, que es el mar, el tributo debido como a origen de donde bebieron su claro y cristalino ser. Aquí es donde goza su antigua situación la celebrada villa de Palma, feliz pueblo por el hermoso cielo que lo cubre; (…)" . Nos encontramos, por lo tanto, ante una comarca dominada por los dos grandes ríos de Andalucía, Genil y Guadalquivir, situación que condicionaría de una forma extraordinaria las comunicaciones de la villa con el exterior, realizándose éstas a través de barcas ubicadas en ambos ríos. En 1850 existían dos barcas en el río Guadalquivir, una perteneciente al Duque de Híjar y la otra a Juan Nieto Montes ; éstos cobraban un arancel por el paso del río, siendo superior para los foráneos que para los palmeños. El sistema utilizado parece ser que era una serie de maromas que se accionaban mediante tornos.
La competencia entre las barcas establecidas en el río ocasionaba a menudo que el servicio no estuviese bien cubierto, como así ocurrió en 1850 cuando el Cabildo aprobó la instalación de una tercera barca: “(...) con lo que se creyó estarían los pasajeros mejor servidos, pero la experiencia vino a demostrar que no era así, porque en la pugna y rivalidad que se entabló entre los dueños de las diferentes barcas se llegó hasta el extremo de permitirse el paso de valde a todos los transeúntes y como ningún interés ofrecía el pasaje y los barqueros descuidaban los unos en los otros el público se hallaba mal servido teniendo que pasarse sólos los que transitaban de un lado al otro del río, (...)” . De esta manera, en 1857 se solicitó de nuevo la instalación de una tercera barca, a lo que el Cabildo se opuso tajantemente haciendo referencia a los graves perjuicios que se ocasionaron a los pasajeros en 1850. Hasta la construcción del puente de madera funcionaron de una forma más o menos estable las mencionadas dos barcas.
En 1852 el Gobierno concedía la licencia para la construcción de la línea férrea Córdoba-Sevilla a un financiero catalán. Cinco años después vendió sus derechos a un grupo franco-belga, el cual constituyó la denominada Compañía del Ferrocarril de Córdoba a Sevilla. El 2 de junio de 1859 entró en servicio la totalidad de la línea . Estas son, a grandes rasgos, las noticias que poseemos sobre la construcción de la línea férrea. Pero un dato hasta ahora desconocido es que el trazado original de la línea pasaba por el núcleo urbano de Palma del Río y llegaba hasta Écija: “que la línea primeramente estudiada y concedida del ferrocarril de Córdoba a Sevilla debió pasar inmediata a las calles de esta población y hacerse un puente en el Genil a un kilómetro de esta villa para poner a Écija en comunicación con la vía, y pasar los trenes” . La Compañía concesionaria decidió modificar el trazado de la línea por los grandes costes que tendría este trazado, pues tenía que construir tres puentes para llegar a Écija. En contrapartida, Isabel II promulgó la Real Orden de 30 de abril de 1857 por la que aprobaba la modificación del trazado de la línea, pero a cambio la empresa concesionaria debía construir un puente sobre el Guadalquivir para poner en comunicación Palma y Écija con la línea férrea . Este es, pues, el origen del puente de hierro que se construiría posteriormente.
El 31 de agosto de 1861 la Reina aprobó el proyecto de un puente de madera en Palma, dando un plazo de seis meses para su ejecución . Su construcción comenzó en marzo de 1862 y fue necesario levantar un arrecife o talud que salvara el desnivel que existía entre la cabeza del puente y los límites del núcleo urbano de Palma del Río. Para ello se recurre a la Diputación Provincial, solicitando una subvención que ayude a su edificación .
Pronto aparecerían los primeros desperfectos, pues a los tres años de su inauguración, es decir, en agosto de 1865, varios vecinos de la localidad se quejan del mal estado en que se encontraba el piso del puente . Se agravarán los desperfectos tres meses más tarde, cuando el puente quede cortado sin ninguna posibilidad de cruzar a la otra orilla . Se inician entonces una serie de trámites por parte del Cabildo para que la empresa concesionaria reconstruyera el puente, mientras que ésta no se ve en la obligación de restaurarlo. Finalmente logran el compromiso de la empresa que se dispone a restaurarlo mientras que el Cabildo instala una barca para cruzar el río.
Mientras la compañía construye el nuevo puente, que ya en la documentación aparece que va a ser de hierro, el Cabildo instala dos barcas y un barco pagados con fondos municipales. Se acuerda sacarlas en subasta pública e invertir su producto en obras públicas de la localidad, “puesto que además de arreglarse el servicio de una manera tan ventajosa para el público se consigue el doble objeto de que se puedan emprender las mejoras públicas que tan necesarias son para esta población” . Como por ejemplo, en 1876 con el dinero procedente del arriendo de las barcas se procedió al empedrado de algunas calles de la localidad .
A. La construcción del puente En la primavera de 1884 comenzaron los trabajos, con un presupuesto de contrata de 639.944 ptas. y 69 céntimos, llevados a cabo por la Sociedad Cail de París. Parece ser que el proyecto original fue obra de Jaime Font . Para instalar los tubos se utilizó el sistema de aire comprimido; una máquina de vapor, colocada en la margen derecha, ponía en movimiento la bomba, que comprimía el aire dentro de aquellos. Tres hombres en la cámara de trabajo de cada tubo se ocupaban en la excavación y carga de productos, que elevaba un torno colocado en la cámara de aire, movido por tres operarios situados en el exterior, empleándose un cuarto en el interior. Estos operarios se renovaban cada seis horas, llegando a trabajar doce cada día . Para el fácil transporte de todo el material, aprovechando la proximidad de la vía férrea, se tenía establecida una provisional hasta el mismo estribo donde descargaban los vagones que transportaban el material desde Sevilla. Una vez que los cuatro pares de pilas se hallaban instaladas se procedió a la colocación de las vigas horizontales y, por último, el piso del puente. En 1885 quedó terminada la obra, como así consta en una placa que aún se conserva en el puente. Sin embargo, el tráfico no se abrió hasta agosto de 1887, que es cuando la arrendataria de las barcas solicita la rescisión del contrato porque ya no tenía sentido la utilización de las mismas .
Para la construcción del puente se desplazaron a Palma multitud de operarios e ingenieros que, lógicamente, permanecieron bastante tiempo en la localidad. Algunos de ellos incluso llegaron a solicitar la vecindad, otros se hicieron palmeños “de adopción”: es el caso de Mariano Castiñeira y Cámara. Natural de Córdoba, era Ayudante Tercero del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos. En marzo de 1873 llegó a Palma y solicitó la vecindad porque tenía “necesidad de permanecer en esta población por largo tiempo a causa de estar a su cargo la inspección de las obras del puente” . Mariano se integró perfectamente en la vida cotidiana de la villa y destacó por su carácter altruista en cuestiones que afectaban al bien de la comunidad. En 1874 se ofreció al Cabildo para impartir clases gratuitas de aritmética, álgebra, geometría y trigonometría a los jóvenes de la localidad una hora diaria, pues según él deseaba “corresponder en alguna manera a la buena acogida que ha tenido en esta villa desde que es vecino de ella con motivo de la construcción del puente sobre el Guadalquivir” .
Bibliografía
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