LAS PUERTAS DEL RECINTO AMURALLADO PALMEÑO
Recinto palmeño
vista panorámica

Puerta del Sol acceso en recodo

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Bibliografía / Vocabulario

 

 

 

Rafael L. Nieto Medina

INTRODUCCIÓN .

El recinto amurallado de Palma del Río se localiza en la zona noroccidental del actual casco urbano, coincidiendo con el sector de mayor altitud del mismo. Aunque originalmente se componía de dos estructuras diferenciadas, alcazaba y muralla defensiva de la villa, hoy sólo podemos contemplar la segunda de estas construcciones, quedando como testigos de la primera únicamente la base de los cinco torreones que delimitaban la planta del castillo y algunos restos de paredones aislados (lugar conocido como Mesa de San Pedro). No obstante, paradójicamente, la cerca que rodeaba a la primitiva villa de Palma, a la que el historiador almohade Ibn Sahib al-Sala llama Balma a fines del siglo XII, se conserva prácticamente en su totalidad, luciendo aún en algunas zonas elementos constructivos como almenas, matacanes, escaleras de acceso a las torres, adarve, etc., conformando uno de los recintos amurallados más completos de Andalucía.

Tanto el castillo como la muralla de la villa presentan planta irregular, situándose el primero en el ángulo noroeste del recinto. Todo el flanco sudoeste quedaba totalmente delimitado por el curso del río Genil, que hacía las veces de foso defensivo, lo cual explica el que toda esta zona de la muralla no se reforzara con torreones. Por contra, el resto de la cerca, que se dispone de forma subradial en su parte noreste, se encuentra fortalecida por abundantes torres de planta cuadrada, salvo una que es heptagonal, y sobresalientes al exterior. La cerca es un muro de tapial. Una definición generalizada del tapial podemos concretarla como la formación de fábricas efectuadas con barro moldeado “in situ” entre unos tableros de madera, denominados tapialeras, sujetos entre sí mediante unos travesaños horizontales, palos de madera, en nuestra zona encina generalmente, llamados latiguillos, agujas o cárceles. Centrándonos en el material, el tapial se construyó a base de tierra roja del lugar, arcilla, aunque para evitar la contracción de la misma, a tres partes de ésta se le añadieron dos partes de arena y tres de grava.

Las demás torres de la cerca alcanzan los once metros de altura, son macizas en su parte inferior hasta la altura del adarve de la muralla, unos ocho metros, con una habitación cubierta con bóveda de ladrillo y azotea con escalerilla de acceso. Se conservan algunas almenas de forma cuadrangular o piramidal (en la torre heptagonal).

LOS ACCESOS AL RECINTO .

Toda la vida de comunicación con el exterior de las ciudades fortificadas queda canalizada en las puertas abiertas en la muralla, en las que se iniciaban los caminos que conducían a los principales núcleos urbanos más próximos. El número de puertas de cada ciudad estaba en relación con su importancia y con la estructura de su solar o relieve (así, poseían tres puertas las ciudades de Algeciras, Coimbra, Mallorca, Valencia, Écija; siete puertas en Córdoba, etc.) .

Las puertas se cerraban de noche y la ciudad quedaba incomunicada con el exterior. Todas tenían su guardián, que acostumbraba a habitar en la cámara alta sobre la puerta, en caso de haberla, o en la de una torre inmediata. Estaba obligado a abrirla y cerrarla a las horas convenidas .


Otra de las funciones básicas de las puertas, además de su carácter de ingreso fortificado, es que cumplían una función fiscal, pues en ellas se cobraba impuesto por casi todas las mercancías que ingresaban en la ciudad y a veces por las que salían.

Las puertas, portones de dos hojas, que al estar abiertas se adosaban y giraban sobre un eje y quicialeras, solían ser lugares, por ser más débiles, propicios al ataque de los asaltantes. Al ser el principal punto vulnerable del recinto, merecen del constructor una atención especial . En este sentido se solían colocar unas estructuras voladizas, que sobresalen de las torres y muros y cuyo suelo se encuentra parcialmente ahuecado (matacanes), lo que permite poder hostigar verticalmente al enemigo, arrojándoles piedras, flechas, aceite o agua hirviendo. Para evitar su incendio, las hojas solían forrarse con chapas de hierro bien clavadas, lo que valió a varias el nombre de bab al-hadid (puerta de hierro), como así fue en Córdoba, Sagunto y Huesca . Por último, el propio trazado de la puerta constituía el principal ingenio defensivo: las denominadas puertas en recodo. Dicho sistema estaba compuesto por una doble puerta, formando generalmente ángulo recto, para que en caso de que el atacante traspasase la primera de ellas, los defensores no daban por perdida la defensa de la puerta, dado que el atacante debía enfrentarse a traspasar una segunda puerta. Este sistema supone una modificación respecto a las puertas realizadas con fecha anterior en el mundo islámico (arco flanqueado por dos torres), pues la parte de ingreso al estar en uno de los costados de la torre y no en su frente, quedaba dominada desde el adarve de la muralla inmediata, la terraza de la torre y, en el caso de las puertas de Palma del Río, por una torre cercana .

El recinto amurallado de Palma contaba con dos puertas en recodo, construidas poco antes de 1366 . La llamada “Puerta del Sol”, en el lado Este, era una puerta en recodo apoyada en un torreón preexistente, con entrada lateral bajo control de la muralla y protegida, además, por un matacán del que aún se conservan algunas de las ménsulas que lo formaban. La puerta de entrada al abrirse quedaba alojada en el muro entre dos arcos de herradura de ladrillo. Estos arcos están enmarcados en un alfiz rehundido cuyo dintel presenta una moldura de ladrillos esquinados. El espacio interior entre puertas fue cubierto con una cruceta de arcos en diagonal a modo de nervios sobre ménsulas en esquina de piedra labrada y con clave también de piedra en la que se esculpen cuatro escudos. Sobre estos nervios de ladrillo se sitúa una bóveda gallonada de ladrillo en sardinel. Esta bóveda soportaría un segundo piso que fue transformado en el siglo XVI como habitación del Palacio de los Portocarrero, abriéndose en su frente un gran balcón renacentista. En planta baja se abrió un hueco para permitir un mejor acceso al recinto, perdiendo de esta manera el carácter defensivo que poseía la puerta. Como ya indicamos antes, el ingreso abierto en el costado de la torre, protegido por ésta, el lienzo de muralla y un torreón inmediato buscaba que el asaltante presentara siempre su costado derecho descubierto.

La otra puerta en recodo se sitúa en el lado Norte del recinto. Recibe el nombre de “Puerta o Arquito Quemado”. Es de planta heptagonal. Aprovecha uno de los torreones almohades y está realizada con paramentos de tapial reforzados por ladrillo en esquinas y verdugadas. Al igual que ocurre en la Puerta del Sol, también se conserva el matacán sobre la puerta exterior. En el siglo XVIII, el espacio interior fue transformado en capilla dedicada a la Virgen de las Angustias. Fray Ambrosio de Torres describe perfectamente esta puerta: “A lo último del lugar, por la parte que mira hacia el Guadalquivir, hay una alta torre o fuerte baluarte de la fortaleza que llaman el Castillo, que en lo antiguo era donde Palma tenía su mayor defensa. Debajo de esta torre hay una puerta que, cuando estaba el pueblo reducido al solo recinto de sus muros, era la más fuerte y principal defensa. Hace en su entrada un corto recodo por el lado de la siniestra mano para buscar en otra puerta la salida; ardid que inventó el arte militar para que, si acaso se apoderase el sitiador de una puerta, no perdiesen los sitiados la esperanza, quedando otra puerta para su defensa. En este corto sitio que media de arco a arco, o de puerta a puerta, está colocada esta milagrosa imagen [Virgen de las Angustias] (...)” .

LA PUERTA DEL SOL EN LA ACTUALIDAD .

En 1995 comenzó a redactarse el Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico (PEPCH) , documento realizado por los arquitectos José Miguel Asensio, Jorge Benítez y Gabriel Rebollo, con el asesoramiento de los historiadores Juan Antonio Egea Aranda y Rosa María García Naranjo y de la arqueóloga Mª Reyes Lopera Delgado. Dicho Plan consta de una serie de propuestas que, en definitiva, pretenden potenciar la imagen y el uso del recinto amurallado de Palma. Una de dichas propuestas tiene como ámbito de actuación la Puerta del Sol, recuperándose la imagen de dicha puerta y lienzos contiguos de la muralla. Para ello se ha procedido a demoler recientemente el edificio/cochera que la encubría en uno de sus lados, dejando al descubierto un lienzo de muralla almohade, el acceso original al recinto y parte de un torreón. En la actualidad se puede observar el cambio visual que ha provocado la demolición del inmueble adosado, proporcionando una enorme legibilidad a una de las zonas más importantes del recinto.


 

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