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El Castillo
del Toledillo.
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Situado en el término
municipal de Peñaflor ocupa una pequeña meseta de
Sierra Morena en el flanco oriental por donde discurre el Retortillo
que sirve de protección
natural al castillo.
La planta del castillo es un encágono irregular con una
superficie aproximada de 3.104 metros cuadrados y una torre de
sección cuadrada adosada a la cortina norte de 49 metros
cuadrados de superficie. La torre constituye el verdadero bastión
de la fortaleza y es la parte que mejor se ha conservado. Los
sillares que conforman su planta cuadrada se encuentran intactos
mostrando parte del esplendor de su pasado. Del muro que rodea
el castillo solo resisten algunas partes, otras han sucumbido
ante el abandono y el hombre, que ha utilizado sus piedras como
componente de las cercas de ganado próximas. En el lienzo
occidental de la muralla, casi en su totalidad demolido, encontramos
la que suponemos podría ser la entrada, hoy día
destruida. Esta podría tener el acceso al interior en recodo
para entorpecer un posible ataque. R. Fernández González
sitúa cronológicamente esta fortaleza en el emirato
Omeya, y continuaría ampliándose en época
califal, siendo reconstruida en los siglos XI y XII ante el empuje
cristiano del norte.
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Desde
el interior del castillete observamos todo el perímetro
del castillo, además de diverso tipo de vegetación
que ha crecido a su alrededor. Esta cobertura vegetal camufla
a la perfección la fortaleza que se confunde con el entorno
paisajístico de la sierra. Llama la atención dentro
del castillo un pozo excavado en la propia roca que recogería
el agua de lluvia para el abastecimiento de la guarnición.
La conservación de estas sencillas ruinas es deficiente,
aunque observando el olvido y desamparo que han sufrido podemos
estar satisfechos de conservar lo poco que nos queda. Apenas nadie
recuerda que allí existe un castillo, una fortaleza que
estaba insertada dentro de la línea defensiva en la orilla
norte del Guadalquivir.
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Estas fortalezas al pie de Sierra Morena intentaban defender el
Valle del Río Betis de las «algaradas» cristianas
en la reconquista. Cuando tras la batalla de las Navas de Tolosa
(1212) los ejércitos castellanos buscaban un camino para
entrar en Andalucía. El castillo de Toledillo, junto al de
Almodóvar, Almenara, Setefílla, la torre-ermita de
Villadiego, etc., constituían este conjunto de fortalezas
que protegían el flanco norte del principal río andaluz.
La importancia de estas fortificaciones medievales para nuestra
historia es inabarcable como otros grandes monumentos de nuestro
patrimonio también merecen respeto y cuidado. Por eso contribuimos
en nuestra humilde medida a rescatar del olvido este conjunto arquitectónico
de singular encanto.
Emilio
Navarro Martínez. |
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